Hay un momento del año en el que el salón cambia de personalidad sin que hayamos movido un solo mueble.

Fuera empieza a oscurecer antes, las ventanas permanecen cerradas durante más horas y ese sofá que en julio parecía casi decorativo vuelve a convertirse en territorio sagrado.

Ha llegado el otoño.

Y antes de comprar otras tres mantas y siete velas con olor a canela, hay algo que puede cambiar mucho más el ambiente: la iluminación del salón en otoño.

La clave no está en poner más luz. Está en repartirla mejor para conseguir un espacio cálido, relajante y con diferentes ambientes según el momento del día.

Empieza por una luz principal que no resulte agresiva

La lámpara del techo sigue siendo necesaria, pero en otoño conviene que la iluminación general sea más amable.

Aquí funcionan especialmente bien los textiles.

Una pieza como Vanda juega precisamente con esa idea: combina lino natural y latón envejecido, mientras el propio tejido filtra una luz especialmente cálida. Su diseño tiene bastante presencia, pero visualmente resulta ligero gracias a los pliegues del lino. 

Sobre una zona de estar amplia puede funcionar como punto principal sin crear esa sensación de “hemos encendido todas las luces de golpe”.

Y en otoño eso se agradece.

Lámpara colgante Vanda de lino natural y latón envejecido, encendida sobre un sofá en un salón amplio con ventanales al jardín.
Lámpara Vanda

Dale al sofá una iluminación propia

Este es probablemente el cambio que más transforma un salón cuando empiezan las tardes cortas.

No deberías necesitar encender toda la habitación para sentarte a leer, ver una serie o tomar algo tranquilamente.

Una lámpara de pie como Gael, con estructura negra y pantalla de lino, crea un pequeño territorio luminoso alrededor del sofá o una butaca. Su formato estilizado permite colocarla en una esquina sin ocupar demasiado espacio visual. 

Haz la prueba.

Cuando termine el día, apaga la lámpara principal y deja únicamente este punto encendido.

El salón será exactamente el mismo.

La sensación, no.

Lámpara de pie Gael de estructura negra y pantalla de lino, encendida junto a un sofá azul en un salón con suelo hidráulico.
Lámpara Gael

Recupera las lámparas pequeñas

Lámpara Talia de latón y lino beige con ribetes negros, encendida sobre una mesa de travertino junto a un sofá ciruela.
Lámpara Talia

Las lámparas de sobremesa son esas grandes olvidadas que en otoño vuelven a tener muchísimo sentido.

No están ahí para iluminar cincuenta metros cuadrados.

Están para crear pequeñas zonas acogedoras.

Talia, por ejemplo, combina latón envejecido con una pantalla de lino beige rematada en negro. Sobre un aparador, una mesa auxiliar o una consola aporta un círculo de luz suave que hace que ese mueble gane protagonismo al caer la tarde. 

Y este es uno de los secretos de los salones que parecen especialmente acogedores:

no todo está iluminado por igual.

Hay pequeños focos de atención.

Lleva parte de la luz a las paredes

Aplique Hestia de latón envejecido y esfera de cristal opal, encendido sobre una pared rosada junto a fotografías enmarcadas y un sofá mostaza.
Aplique Hestia

Si toda la iluminación procede del techo, la habitación puede parecer bastante plana.

Los apliques solucionan justamente eso.

Un modelo como Hestia, con estructura en latón envejecido y esfera de cristal opal, introduce luz a media altura y suaviza las sombras del salón. La bola opal funciona además como difusor, evitando una iluminación directa demasiado intensa.

Puede quedar precioso junto a una consola, cerca del sofá o incluso acompañando una composición de cuadros.

La pared deja de ser simplemente el fondo.

Empieza a formar parte de la iluminación.

Para un ambiente todavía más envolvente, prueba con luz vertical

Aplique vertical Udara de latón envejecido y cristal opal, encendido sobre una pared azul petróleo junto a un aparador color marfil.
Aplique Udara

Si tienes una pared amplia que se queda bastante oscura por la noche, una luminaria más alargada puede conseguir un efecto completamente diferente.

Udara combina latón envejecido con cristal blanco opal en un diseño vertical. Además, utiliza LED cálido de 2300K, por lo que está claramente pensado para crear una atmósfera relajada más que una iluminación de trabajo. 

En un salón puede funcionar junto a un aparador o en una pared que necesite ganar profundidad.

Y cuando iluminamos también las superficies verticales ocurre algo curioso:

la habitación parece más trabajada aunque no hayamos añadido ningún mueble.

Convierte una esquina en el rincón favorito del otoño

Hay zonas del salón que durante el verano pasan completamente desapercibidas.

Una butaca.

Una pequeña librería.

Ese rincón junto a la ventana.

Con la iluminación adecuada puede convertirse en el lugar donde quieras acabar todos los días.

Para una estética algo más sofisticada, Gannon combina estructura negra, detalles en latón envejecido y una pantalla de lino blanco ribeteada en negro. Su altura y la forma de la pantalla le dan presencia suficiente para crear un rincón propio junto a una butaca.

Añade una mesita.

Un libro.

Y listo.

No necesitas montar una biblioteca inglesa con escalera de madera y chimenea.

Aunque tampoco vamos a decir que no.

Lámpara de pie Gannon, negra con detalles de latón y pantalla alargada de lino ribeteada en negro, junto a una butaca de cuero verde y una pared de piedra.
Lámpara Gannon

El salón cambia cuando dejamos de iluminarlo como si fueran las doce del mediodía

Quizá ese sea el verdadero secreto.

En otoño la casa empieza a pedir otro ritmo.

Más lento.

Más tranquilo.

Más de quedarse.

Enciende una lámpara de pie junto al sofá.

Deja un aplique iluminando suavemente la pared.

Añade una pequeña sobremesa sobre el aparador.

Y prueba a dejar apagada la gran luz del techo cuando no la necesites.

¡Cómo cambia una habitación cuando empiezas a iluminarla por rincones!

Porque una buena iluminación de salón en otoño no debería conseguir simplemente que veas mejor.

Debería conseguir algo bastante más apetecible:

que afuera empiece a oscurecer y tú no tengas ninguna intención de levantarte del sofá.

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