Septiembre tiene una habilidad curiosa: seguimos sintiendo que estamos medio en verano, pero a las ocho de la tarde la casa empieza a decirnos que no.

Los días se acortan, volvemos a pasar más tiempo dentro y esas lámparas que apenas utilizábamos en julio recuperan protagonismo. Es el momento perfecto para revisar la iluminación de casa en septiembre, pero sin convertirlo en una redecoración completa.

Con unos pocos cambios podemos preparar el salón, el dormitorio y las zonas de trabajo para el nuevo ritmo de la temporada.

1. No esperes a que anochezca para encender la primera lámpara

Uno de los cambios más sencillos consiste en anticiparse a la oscuridad.

Cuando empiece a caer la tarde, enciende una pequeña lámpara antes de necesitar realmente luz artificial. La transición entre exterior e interior será mucho más agradable.

Para esto funcionan especialmente bien las sobremesas. La lámpara Fede combina latón satinado y cristal opal blanco, por lo que puede aportar un punto suave sobre una consola, una mesita o un aparador.

No queremos iluminar toda la habitación todavía. Solo empezar a acompañar la caída del sol.

Lámpara Fede encendida, con esfera de cristal opal y base de latón, sobre un aparador de madera junto a una ventana al atardecer.
Lámpara Fede

2. Recupera los rincones que volverás a utilizar

En septiembre reaparecen rutinas que durante el verano prácticamente habíamos olvidado.

Leer en el sofá. Trabajar un rato en casa. Pasar una tarde tranquila en el salón.

Una lámpara de pie permite devolver protagonismo a esos rincones sin necesidad de encender la iluminación general. La lámpara Adriel combina metal en latón envejecido, una base de madera y pantalla de arpillera, materiales que encajan especialmente bien cuando buscamos empezar a introducir calidez de cara al otoño. 

Colócala junto a una butaca o en un extremo del sofá y ese rincón que en agosto apenas utilizabas vuelve a tener sentido.

Lámpara de pie Adriel con pantalla de arpillera, cuerpo de latón y base de madera junto a una butaca y una mesa con un libro abierto.
Lámpara Adriel

3. Lleva parte de la iluminación a las paredes

Aplique Elma encendido, con dos pantallas textiles y estructura de latón, sobre un aparador crema en un salón de paredes azul grisáceo.
Aplique Elma

Si toda la luz procede del techo, al anochecer aparecen contrastes bastante bruscos.

Los apliques permiten repartir mejor la iluminación y crear profundidad.

El aplique Elma incorpora dos pantallas textiles y puede funcionar muy bien junto a un aparador, en un dormitorio o en una pared del salón que necesite un punto más cálido. Sus pantallas, además, pueden personalizarse en diferentes telas y colores.

No hace falta iluminar todas las paredes.

Una o dos zonas estratégicas son suficientes para que la estancia deje de depender completamente del techo.

4. Revisa la zona de trabajo antes de que llegue el otoño de verdad

Aplique Atenea de latón con brazo articulado iluminando un cuaderno sobre un escritorio con portátil y silla de cuero.
Aplique Atenea

Septiembre también significa volver a horarios, escritorios y portátiles.

Y aquí necesitamos distinguir entre luz ambiental y luz funcional.

Para trabajar o leer interesa tener un punto dirigido hacia la superficie, en lugar de intentar resolverlo aumentando la potencia de toda la habitación.

Un modelo como el aplique Atenea tiene un brazo articulado y foco orientable, por lo que permite dirigir la iluminación exactamente hacia la zona que estamos utilizando. 

Además, al instalarse en la pared deja el escritorio completamente despejado.

Muy septiembre: volvemos a trabajar, pero por lo menos que quede bonito.

5. Empieza a bajar la temperatura visual de la casa

No hablamos de sacar ya las mantas gruesas y decorar con calabazas el 2 de septiembre.

Hablamos de hacer una transición.

Pantallas textiles, madera, latón y luces cálidas empiezan a resultar especialmente agradables cuando oscurece antes.

Y aquí no necesitas necesariamente comprar una lámpara nueva. Revisa las bombillas que ya tienes y reserva las temperaturas más cálidas para las zonas de descanso.

La diferencia puede ser sorprendente.

¡Resulta que el cambio de temporada también podía hacerse con un interruptor!

Septiembre es el mes perfecto para volver a mirar tu casa

No hace falta esperar al frío para preparar los interiores.

Septiembre es precisamente ese momento intermedio en el que podemos detectar qué rincones necesitarán más luz durante los próximos meses.

Quizá sea una lámpara de pie junto al sofá. Un aplique en una pared demasiado oscura. Una luz dirigida para volver a trabajar cómodamente. O simplemente cambiar una bombilla demasiado fría.

La iluminación de septiembre en casa no consiste en declarar oficialmente inaugurado el otoño.

Consiste en conseguir que, cada día que anochece un poquito antes, apetezca un poquito más quedarse dentro.

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